Algunos poetas debieron ser marketeros...

Retrato de Edgar Allan Poe en blanco y negro. Lo uso de ejemplo sobre creación y comunicación de marca.
Retrato de Edgar Allan Poe, tomado 1849 en Lowell, Massachusetts por fotógrafo desconocido.

“¿Deseas ser amada?

Entonces no dejes que tu corazón se desvíe del camino. 

Sé todo aquello que eres ahora. 

Y aquello que no eres, no.

Así, el mundo de tus tiernas maneras, tu gracia, tu más que belleza, será un motivo eterno de adoración. 

Y el amor… solo un deber.”

 

Edgar Allan Poe 

Mr. Edgar hablaba de una mujer, pero si hablamos de una marca podemos aplicar su misma lógica.

 

El poeta dice que ser amada es una consecuencia natural de ser quién eres ahora.

 

Por eso lo primero que dice es “no te desvíes”.

 

Que no importa lo que esté haciendo el resto, tú sé lo que eres y lo que no eres lo dejas afuera.

 

Con tus defectos, tu falta de testimonios o tu penosa interpretación de lo que los Gen Z llaman asthetic.

 

Muestras al público sólo lo que puedes ofrecerle.

 

Sólo lo que eres, todo lo que eres.

 

Así, comunicando esa masa amorfa de verdades que forman tu marca…

 

Creas un mundo.

 

Un mundo de tiernas maneras y gracia y belleza.

 

Un mundo digno de adoración.

 

Un mundo donde el amor (y las ventas) son simplemente una consecuencia natural, un deber en algún caso.

 

(Y luego dicen que los poetas son los locos de la sociedad, JA!)

 

No necesitas ponerle extras, ni bonus, ni descuentos, ni brillitos y estrellitas a lo que vendes para que las personas quieran comprarlo.

 

Necesitas crear ese mundo de adoración.

 

Un mundo donde puedan ver claramente esas tiernas maneras, esa gracia y belleza de lo que vendes.

 

¿Cómo construyes ese mundo?

 

Con palabras, con  comunicación.

 

Y mucha, mucha repetición. 

 

P.D.: Si quieres ver ejemplos de cómo se hace esto, puedes dejar tu correo abajo y confirmar que quieres que te mande un ejemplo tres o cuatro veces por semana 😉