Un objeto muy personal

Primer boceto de un dispositivo móvil
Extracto del cuaderno de Marc Porat, tomado del libro Build de Tony Fadell

“Este es un objeto muy personal.

Debe ser bonito.

Debe ofrecer la satisfacción personal que proporciona una joya elegante.

Debe parecer valioso incluso cuando no se utilice.

Debe ofrecer el consuelo de una piedra de toque, la satisfacción táctil de una concha marina y el encanto de un cristal.”

 

Ese es un extracto del cuaderno de Marc Porat en 1989.

 

Su diseño, el Pocket Crystal, sería una computadora portátil que permitiría hacer llamadas, enviar faxes y jugar.

 

Voy a repetir que esto fue en 1989.

 

Cuando el internet era sólo de uso militar, a este tipo se le ocurrió diseñar el tatarabuelo del smartphone.

 

Levantó capital y fundó una compañía para desarrollarlo.

 

General Magic.

 

Contrató a los mejores ingenieros, otros freakies como él que entendían perfecto el concepto.

 

Trabajaron duro día y noche para hacerlo realidad.

 

120 horas a la semana, una dieta de porquería y cero balance vida-trabajo lograron que 5 años después estuviese listo.

 

Lanzaron el Sony Magic Link.

 

Un computador de bolsillo que tenía emojis animados y una pequeña impresora para faxes.

 

Un producto increíblemente innovador, adelantado para su tiempo, lo mejor de lo mejor.

 

Solucionó un problema que…

 

Nadie tenía.

 

Y por lo tanto, nadie lo compró.

 

El Sony Magic Link fracasó estrepitosamente, a pesar de ser un producto increíble.

 

¿Porqué?

 

Porque ofrecer un buen producto, incluso el mejor del mercado, no es igual a ventas.

 

Y un buen producto que nadie compra, es un negocio en quiebra.

 

General Magic tuvo el capital, los ingenieros, creó un producto literalmente mágico para el momento.

 

Y nunca se sentó a pensar ni un poquito en sus posibles clientes.

 

Nunca respondió una pregunta más simple que cualquier cálculo, diseño de hardware o desarrollo de software.

 

La misma pregunta que deberías hacerte al momento de desarrollar tus ofertas/productos.

 

¿Quién lo va a comprar?

 

Pero, de verdad, ¿quién?

 

Cuando logras responderla a la perfección, vendes.

 

Mucho.

 

Para responderla, puede ser conveniente tener a una persona de afuera.

 

Alguien que no esté enamorado de tu idea.

 

Que no esté metido en el desarrollo.

 

Que te ayude a ver el panorama completo.

 

Marc no lo tuvo.

 

Una pena.

 

P.D.1: Dejando tu correo abajo accedes a más ejemplos prácticos de copywriting, marketing y ventas.

P.D.2: Leí esta anécdota en la biografía de Tony Fadell, uno de esos ingenieros que desarrollaron el Magic Link. Tony entendió el problema de enfocarse ciegamente en un producto sin pensar en el cliente.
Así que después de ese fracaso, buscó un equipo que entendiera el mercado, que no solo se enfocara en crear un producto, sino que entendiera cómo venderlo.
Crearon el iPod. Después el iPhone.
Vendieron.
Mucho.